lunes, 14 de octubre de 2013

El comienzo de la aventura



-  ¡Madre mía, cuántas horas de avión! Nunca he pasado de 4 horas y esta vez van 10h.
-  No te preocupes, se hacen más amenas de lo que parece. 
-  Eso espero. 



Un sol arrebatador nos acompaña durante nuestro vuelo y a pesar de la hora, al día no le da por hacerse de noche. Intentando ignorar la llamada de la cama y el tema del Jet-Lag, nos presentamos en un Quito resplandeciente y con ganas de comenzar la tarde. 

Desembarcar, transportarnos al centro, dejar las maletas y dispuestos a recorrer la ciudad. Nada más llegar ya te envuelve el ambiente diferente y las ganas del explorador de no dejar un rincón sin conocer. Cultura diferente, caras desconocidas, sabores nuevos...  



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